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21.7.11
Cuadernos viejos. Cenizas con olor a leche y adolescencias para castigar
Habrán sido 3, 4, ¿5? los cuadernos que llené de adolescente. Cada uno poseedor de más de algún secreto, alguna confesión. Cada uno, descansando las palabras en algún lugar oculto de la habitación, esperando, por el mismo ritual de fuego, vergüenza, cenizas y humo... sobre todo mucho humo, nunca traicionarme.
8.8.09
1.8.09
Colgado de un paraguas
Antes de ayer me encontré un paraguas botado en el suelo. Me paré junto a él, esperé a ver si alguien lo reclamaba, o quizás… si se trataba de una broma, asegurarme de que no estuviera el gracioso que juega con la efímera alegría del que, mirando al suelo, se lo encontraría ahí tirado. Luego de un rato, lo recogí, descaradamente lo revisé y una sonrisa me cruzó el rostro. De las manos lo llevé a la cajetilla, de la cajetilla al bolsillo y del bolsillo a Rengo.
Por las tardes lo saco a pasear. Lo abro y se agarra del viento que me espera a la salida del placar. Los tres juntos nos vamos hasta la nube más cercana y una vez ahí, nos deja y nos olvida.
Como es alto y no llevamos escalera, pues los bolsillos se llenan con el encendedor y los cinco cigarrillos para el viaje, me afirmo de él y dejamos que el aire apacigüe la caída.
A veces, bajar de una nube se resume en un pequeño golpecito en las suelas de las zapatillas, otras, es el culo el que se da contra el suelo, dejándome en los pantalones buena parte del polvo de la calle. Nunca supe como hacia Mary Poppins para caer con gracia y además no despeinarse en el viaje. Tenía clase la chica ésta, aunque a mi juicio como que se hacia la mosquita muerta, el cuento de la mina agraciada, humilde, algo mojigata y con paciencia eterna con los niños nunca se lo creí del todo. Pero bueno, eso no va al caso.
Volviendo al tema, una vez en tierra firme comenzamos a caminar. Lo llevo oculto en el bolsillo, pues no hay ni lluvia ni ley que me permita llevarlo por la city con completa impunidad. Un par de vueltas por ahí… de Pratt a la plaza, de la plaza a Pratt y de vuelta a casa… una vez que nos alejamos de la ciudad, lo saco a respirar, enciendo un cigarrillo y esperamos a que el viento pase y nos recoja.
No sé si será por el smog de la city, el viento que me pega en la cara o qué, pero los ojos se me ponen rojos desde que me lo encontré, así que antes de entrar a casa, una nube gris, de esas que anuncian chaparrón, me tira dos gotitas de agua, una en cada ojo, devolviendo el blanco a cada piedra.
Por las tardes lo saco a pasear. Lo abro y se agarra del viento que me espera a la salida del placar. Los tres juntos nos vamos hasta la nube más cercana y una vez ahí, nos deja y nos olvida.
Como es alto y no llevamos escalera, pues los bolsillos se llenan con el encendedor y los cinco cigarrillos para el viaje, me afirmo de él y dejamos que el aire apacigüe la caída.
A veces, bajar de una nube se resume en un pequeño golpecito en las suelas de las zapatillas, otras, es el culo el que se da contra el suelo, dejándome en los pantalones buena parte del polvo de la calle. Nunca supe como hacia Mary Poppins para caer con gracia y además no despeinarse en el viaje. Tenía clase la chica ésta, aunque a mi juicio como que se hacia la mosquita muerta, el cuento de la mina agraciada, humilde, algo mojigata y con paciencia eterna con los niños nunca se lo creí del todo. Pero bueno, eso no va al caso.
Volviendo al tema, una vez en tierra firme comenzamos a caminar. Lo llevo oculto en el bolsillo, pues no hay ni lluvia ni ley que me permita llevarlo por la city con completa impunidad. Un par de vueltas por ahí… de Pratt a la plaza, de la plaza a Pratt y de vuelta a casa… una vez que nos alejamos de la ciudad, lo saco a respirar, enciendo un cigarrillo y esperamos a que el viento pase y nos recoja.
No sé si será por el smog de la city, el viento que me pega en la cara o qué, pero los ojos se me ponen rojos desde que me lo encontré, así que antes de entrar a casa, una nube gris, de esas que anuncian chaparrón, me tira dos gotitas de agua, una en cada ojo, devolviendo el blanco a cada piedra.
23.6.09
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