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23.6.10












Hoy he encerrado a Lawliet en el baño. Le dejé caramelos en la tina y una magnum 357 en el piso, a un costado del inodoro. Dos horas después, escuche Pow!

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(art by LiLO)


25.9.09

Matilda, los helados y su boquita de sonrisas

Matilda es una muñequita mimada, es una niña de esas que creen que un te amo es para siempre y que el helado de fresa sirve sólo para sonreír.

Por eso Lawliet la quiere los domingos, porque en su boquita hay mil sonrisas, y más de alguna es para él.

10.9.09

Mandamos un avioncito de papel a Cianotipia.
Con los lápices de cera que guardo en mi bolsón,
Lawliet le dibujó una brújula en el techo
y yo le escribí un cuento en las alas, de esos que se leen para dormir cuando estas lejos.
.
Ya han pasado cinco días desde que partió y no sabemos como está.
Lawliet dice que tal vez se cruzó con una nube llorona, de esas grises que llueven harto,
y como olvidamos dibujarle un paraguas, es posible que esté resfriado .
Yo creo que aun no escribe porque en Cianotipia hay tanto que mirar,
que el tiempo nunca alcanza para todo.

8.9.09

Las galletas de Matilda dejan migajas en los labios Lawliet

Debajo de su cama, Matilda guarda una cajita con galletas de vainilla y chocolate, de esas que te alegran, al menos un poquito, si las acompañas con un tazón de leche tibia al desayuno.
Los jueves, antes de dormir, deja la cajita entreabierta, así, cuando sueña con Lawliet, las comparten entre besos, migajas y sonrisas.

Al despertar, siempre faltan cinco. Matilda dice que Lawliet es comilón, su mamá, que hay ratones en la casa.

7.9.09

Un tren viejo es el que llega hasta anhedonia

Por su cumpleaños número veintidós, Lawliet se obsequió dos pasajes en tren, uno de ida hasta Anhedonia, para pasear por las veredas tristes de la calle Chapman, y otro de vuelta, para no olvidarse de lo lindo que es reír.

No creo que Lawliet lleve mucho dinero, siempre que viaja, el tren le obsequia placas viejas de recuerdo, que después cambia en el mercado por un par de cigarrillos y una taza de café. Este es uno de esos viajes de maleta chica, no hay espacio para suvenires.